Antonio Ruiz Ruiz, artesano de la Guitarra. Un breve acercamiento a su historia personal.

Antonio Ruiz Ruiz, natural de Baza (provincia de Granada), comienza a instruirse desde muy joven y por pura vocación en el arte de la ornamentación de la madera, orientándose muy temprano a la construcción de Guitarras Artesanales, junto al Maestro constructor Alfonso Checa. Según cuentan quienes le conocieron en aquella época, desde muy temprano se destaca como un trabajador nato y desarrolla una sutil habilidad en el tratamiento de las especiales maderas con las que se fabrica nuestro amado instrumento, absorbe y exprime las técnicas que le enseña su Maestro, y pronto demuestra estar preparado para establecerse por cuenta propia.
La salud obliga a Antonio a desplazarse a Alicante, en busca de un clima más cálido y húmedo, donde se establece como constructor independiente, aunque no desperdicia ninguna ocasión para colaborar con otros Maestros guitarreros, destacando sus trabajos para el malogrado Gerundino Fernández, Maestro almeriense, cuyas guitarras son tañidas por los más destacados guitarristas flamencos. Es en esta etapa cuando en Antonio florece una muy especial y acentuada sensibilidad para con sus Guitarras, sólo comparable a la simbiosis del intérprete y su instrumento, y que lo convierte en un guitarrero único, con el don de saber en cada fase de su labor cuál es el sonido que su hija va a producir, y de sentir cuáles son las exigencias cuya propia creación le transmite a través de un nexo invisible que une al constructor y a su Guitarra.
Pero pronto el caprichoso destino iba a ponerse en su contra. Las apremiantes necesidades económicas y la frialdad de un mercado a veces tan cruel como ingrato, obligan a Antonio a abandonar la construcción en busca del sustento familiar, pero no así el propio Arte, pues este sigue muy vivo dentro de él durante toda su vida. Como legado de esta primera época hoy podemos disfrutar de dos Guitarras regaladas a sus hijas, una flamenca de ciprés y una de concierto de palosanto, así como dos guitarras cuya construcción se vio interrumpida en los años setenta y ochenta, sólo con el fin de ver la luz sonora en los albores del siglo XXI y ser de este modo las testigos de excepción de las dos etapas artísticas de Antonio. Por último, pero no por ello menos importante, Antonio Ruiz conserva en su almacén de Baza madera suficiente para la construcción de otras trescientas guitarras, tal vez alguna más. Sólo el largo tiempo de secado y curado natural hacen que este material sea un tesoro único imposible de obtener hoy en día.

El renacer del Arte de Antonio
Actualmente, cuando atraviesa la sexta decena en su vida, Antonio Ruiz retoma el Arte de la construcción, obedeciendo fielmente a los impulsos de su fuerte espíritu. Pero en esta ocasión envuelto en unas circunstancias bien distintas. Toda una vida de duro trabajo le ha permitido llegar a su segunda etapa de guitarrero sin la presión de quien debe “vender para comer”. Es el amor al instrumento, exclusivamente, la motivación que ha encontrado Antonio para retomar su Arte.
Con las excelentes y variadas maderas que Antonio ha conservado, cuya antigüedad y tiempo de curado llega a ser de hasta 40 años, unido al contexto en que desarrolla su labor, así como las técnicas puramente artesanales que utiliza (el método de construcción es íntegramente a mano), es fácil imaginar que las Guitarras de Antonio Ruiz son joyas únicas que brillan principalmente por reflejo de ese amor que vierte en ellas.

